La lluvia volvió a caer ayer, como una fina sábana gris,
pintando de verde mi jardín,
con un brillo feliz y dejando una una niebla que acaricia los suelos húmedos con ese velo trasparente de colores cafés mis árboles café como el tono de tus ojos.
y de colores salvajes llenando ese manto de líquenes con las flores del campo.
Blanco pasa las margaritas
violetas y azules para los tulipanes .
rojos para las rosas,
y las dalias. y los lirios.
amarillo para los girasoles. Cómo harían en el principio de la humanidad.
para describir estos colores.
por el olor o por el color?
cómo haría yo para ver tu silueta húmeda dibujada con los cascadas del agua cayendo por las montañas.
y quién sería el primer romántico que obsequio estás flores a su amada compañera.
Este milagro, es gracias a la eterna cita de las nubes y el campo, que visten de
gala las montañas y las praderas.
Gracias al musgo y a los hongos por su presencia invernal. y para ti mi vida
por algo te llamo cielo y por algo te nombró rocío,
y todas estás flores que vivas
susurran tu nombre y te piden el agua de tu amor y el aroma de tu cariño.